Hoy, 31 de mayo, conmemoramos el Día Internacional del Acogimiento Familiar, una fecha que nos invita a detenernos y mirar hacia el núcleo más esencial de nuestra sociedad: la familia. Más que una efeméride, es un recordatorio profundo de que crecer rodeado de afecto, cuidado y protección no debería ser un privilegio, sino un derecho inalienable para cada niño, niña y adolescente.
Para un niño que ha enfrentado la adversidad, un hogar es mucho más que un techo y paredes. Es el espacio donde se encuentra la calma, donde se reconstruye la confianza y donde se vuelve a aprender que el mundo puede ser un lugar seguro. Las familias de acogida son verdaderos refugios emocionales; personas que deciden, desde el amor más generoso y desinteresado, abrazar la historia de un niño y ofrecerle una base segura para sanar.
En este día tan significativo, queremos reconocer y aplaudir el trabajo invaluable de FAE Victoria. Su labor diaria es un testimonio vivo de compromiso y esperanza. El equipo de FAE Victoria no solo acompaña y guía, sino que teje pacientemente la red de contención que permite que este milagro vincular ocurra.
El acogimiento familiar es un acto de valentía. Sabemos que el tiempo compartido puede ser transitorio, pero la huella emocional, la experiencia de ser amado y priorizado, dura para toda la vida. Es una semilla de resiliencia que florece para siempre.
Como sociedad, tenemos el desafío y el deber de impulsar el derecho a vivir en familia. Necesitamos más hogares dispuestos a abrir sus puertas, más comunidades empáticas y más voces que defiendan que la mejor manera de reparar el tejido social es asegurándonos de que ningún niño crezca en soledad.
A todas las familias de acogida, y a todo el equipo de FAE Victoria que hace posible este encuentro: gracias. Gracias por ser el abrazo que abriga, la mirada que valida y el nido que permite volver a volar.

