El reciente Día de la infancia, fue una jornada llena de alegría en todas las residencias y Fae de Corprix, gracias a la generosa colaboración de un grupo de particulares motivados por la Sra. Lorena Villar Cancino, desde Temuco, los cuales brindaron una ayuda muy valiosa, los regalos, aunque sencillos, fueron escogidos con mucho cariño, pensando en lo que cada niño y niña necesita según su edad…más que el valor del regalo, lo importante era entregarles algo que realmente les hiciera feliz…sus corazones generosos hicieron posible que esta fecha especial fuera aún más significativa, recordándonos la importancia de la solidaridad y el cariño que toda la comunidad puede brindar.
Es fundamental recordar que la infancia debe ser siempre un espacio de amor, no sólo durante las festividades, sino a lo largo de todo el año. En Corprix, nos esforzamos día a día por asegurar que los niños y niñas se sientan amados y valorados en todo momento. Este es un compromiso que los equipos a cargo mantienen con dedicación, trabajando incansablemente para proporcionar un entorno lleno de afecto y apoyo, permitiendo que los niños puedan crecer y desarrollarse en un ambiente seguro y cariñoso.
Recibir un regalo para un niño que vive en una residencia puede ser mucho más que un simple objeto. Es una muestra de cariño, un gesto que le recuerda que es importante y valorado. Para ellos, un regalo puede significar alegría, ilusión y, sobre todo, el reconocimiento de que alguien pensó en su felicidad. Es un momento que les da esperanza y refuerza su sentido de pertenencia, brindándoles una sensación de afecto en un entorno que, en muchos casos, ha sido marcado por la incertidumbre.
Sí, los niños pueden comprender que un regalo es más que un objeto material; pueden sentir que es una muestra de cariño y atención. Aunque su entendimiento varía según la edad, muchos niños perciben el significado emocional detrás de un regalo, especialmente cuando viene acompañado de afecto y cuidado. Para ellos, el acto de recibir algo, por sencillo que sea, puede representar que alguien los tiene en mente y se preocupa por su bienestar. Con el tiempo, aprenden a asociar esos gestos con el amor y la generosidad, más allá del valor del objeto en sí.










